HIFU. 

Es un tratamiento seguro, que utiliza ultrasonido micro focalizado para estimular al cuerpo para que produzca colágeno y elastina”

¿Para qué sirve?

 Reducir la apariencia de la papada. “HIFU es una gran opción para reafirmar la piel colgante alrededor de la mandíbula, generalmente causada por el envejecimiento, fluctuaciones en el peso o genética”, detalló.

 “Levantar” las mejillas. Al reafirmar la piel en esta zona, también se mejoraría la apariencia de líneas o pliegues alrededor de la nariz, la boca y la mandíbula, dando al rostro una apariencia más juvenil.

  Lograr que los ojos luzcan más abiertos. A medida que envejecemos, los pliegues que se forman alrededor de los ojos pueden darnos una apariencia de cansancio o preocupación.      “Estirar” la piel de esta área y de la frente podría quitarnos años de encima. 

 Alcanzar una mejora general del rostro. Además de reafirmar y levantar la piel, HIFU podría mejorar su textura y darle un tono más balanceado.


¿Cuándo se notan los resultados?


Aunque, en general, notarías la piel más firme enseguida después del tratamiento, los resultados finales se aprecian al cabo de dos a tres meses, ya que el cuerpo continúa produciendo colágeno.

¿Cada cuánto realizártelo?

El efecto de HIFU no se va con el tiempo, pero como el cuerpo continúa envejeciendo, podría ser beneficioso repetir el tratamiento cada 18 a 24 meses.

¿Cómo saber si es para ti?

Si buscas una mejora en tu apariencia, pero no tienes el tiempo (ni las ganas) de someterte a una cirugía, podrías beneficiarte de este tratamiento. Además, sería efectivo para pacientes con todo tipo y color de piel.

Eso sí: si tienes más de 60 años, como tu producción de colágeno puede ser más lenta, alcanzar el resultado final podría demorar hasta seis meses. Y, si estás tomando antiinflamatorios, puede que esta técnica no sea para ti, ya que no se lograría el mismo efecto.

Ya lo sabes: si quisieras lograr un aspecto más juvenil, pero prefieres esquivar el bisturí, este tratamiento podría ser lo que buscas.  


Los peelings químicos se utilizan para tratar las arrugas, eliminar manchas faciales y para las cicatrices, sobre todo en la zona de la cara, donde tienen un efecto rejuvenecedor bastante notable. La exfoliación química se puede hacer sola o en combinación con otros procedimientos cosméticos.

El tratamiento se puede realizar a diferentes profundidades (light, medio o profundo) en función de los resultados deseados, lo que se consigue usando una solución química diferente para cada caso. Los peelings químicos profundos tienen mejores resultados, pero también debemos tener en cuenta que implican tiempos de recuperación más largos.

La exfoliación química se puede utilizar para tratar diferentes problemas de piel, por lo que, en función de lo que queramos solucionar, podremos elegir el tratamiento en una de estas tres profundidades: 

Superficial, media y profunda. 

Publicado: 1 de Febrero de 2017